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El Rey y Los Tronos

  • Foto del escritor: la bola
    la bola
  • 18 jun 2020
  • 4 Min. de lectura

Marcos Conzevoy- Sexto Sociales

El rey estaba sentado en su trono pensando en como salvar a su reino que se encontraba al borde del colapso, estaba tan absorto en sus pensamientos que no noto a la persona que entró con dos copas llenas hasta el borde, noto a esta persona solamente cuando ésta se presentó como alguien que practicaba magia y que en una de esas copas estaba la solución al problema que lo aquejaba y en la otra un final peor que el que ya le acechaba. El rey sorprendido por esta declaración observó detenidamente a las copas y cuando quiso preguntar algo, la persona ya se había ido. Y así quedó sólo en el trono, y ante él se hallaban dos copas, en una había un líquido negro y oscuro, tan oscuro que absorbía la luz de su alrededor, en la otra copa había un líquido blanco y muy brillante, desprendía su propia luz y era imposible verlo directamente.

El rey se hallaba ante una difícil situación, si bebía el contenido de una copa, su reino podía sobrevivir o hundirse más de lo que ya estaba.

Largo rato medito sobre qué hacer pero ninguna solución le venía a la mente, si bien lo lógico era que el líquido blanco representase la solución, no podía ser tan fácil y por lo tanto la duda le carcomía. Finalmente decidió convocar a un grupo de gente para que le aconsejara.

Muchas personas fueron llamadas, la gente que limpiaba el castillo, quiénes estaban a cargo de los establos, la gente de la nobleza, la guardia personal del rey y las mascotas del rey, un perro y una gata.

El rey le comentó a todo el mundo de la situación y les pidió consejo, persona por persona dieron sus respectivas opiniones.

Quiénes limpiaban el castillo le recomendaron beber del líquido blanco, quiénes estaban a cargo del establo le dijeron que tome del líquido negro, la nobleza le aconsejo que no tome ningún líquido, que confiara en sus organizaciones y que les diera dinero para sacar al reino adelante, la guardia personal del rey le pidió que no tomase ningún líquido sin antes dejar que cualquier persona de la guardia lo probase para ver si era seguro, y por último sus mascotas que tal vez no entendían nada de la situación hicieron lo que su instinto les decía y tiraron las copas, causando que los líquidos se derramen sobre la mesa, mesclandoze y produciendo un gas que nubló los sentidos del rey y le provocó una alucinación. En la alucinación vio tres caminos, en uno se veía a su reino ardiendo y siendo saqueado por reinos vecinos, en otro veía a su reino prosperando y sobreviviendo, y en el último camino se veía una niebla impenetrable a la vista, si bien el camino con el reino próspero se veía tentador, decidió ir a través de la niebla.

Largo rato camino a través de la niebla y cuando estaba a punto de rendirse y volver, escuchó una voz débil pero familiar que lo llamaba. Asustado pero a la vez con ansias de saber de quién era esa voz tan familiar decidió escuchar ese llamado y así encontró a tres reyes, el primero estaba vestido con ropajes muy lujosos y estaba sentado en un trono de oro finamente adornado con las joyas más exquisitas, pero lo que más le llamo la atención del trono fueron los tallados, en ellos se mostraba a un rey con todos los lujos y a un pueblo sobreviviendo a duras penas.

En el segundo trono se hallaba un esqueleto con los ropajes de un rey, este trono era casi del todo negro, exceptuando por los tallados blancos de un pueblo muerto.

El último rey era un viejo, con ropajes parecidos a los suyos, solo que parecían muy viejos y desdichados, como si en toda su vida no hubiesen sido arreglados o lavados, este rey se hallaba en una silla de madera muy tosca y con unas figuras muy burdamente talladas,el rey pudo descifrar lo que era, era un pueblo rico y totalmente felíz.

Los reyes al verlo, le dirigieron la palabra uno por uno, el rey rico le dijo que vaya hacia él y tendría todo lo que desease, apenas terminó su frase se desvaneció y una alfombra se desplegó desde el lujoso trono hasta sus pies.

El rey esqueleto le dijo que vaya hacia él y conocería la inmortalidad, dicho eso se desvaneció y otra alfombra se desplegó desde el oscuro trono hasta sus pies.

El rey pobre le dijo que vaya hacía el, que no tenía nada bueno para ofrecerle, pero que era lo correcto, dicho eso, se desvaneció lentamente con una mirada que si bien a primera vista era de soledad y sufrimientos, más a fondo se podía ver una felicidad absoluta. Cuando se desvaneció, una alfombra se desplegó desde la silla de madera hasta sus pies.

Otra vez el rey se encontraba con una difícil decisión, que trono tomar.

Si bien las dos primeras ofertas eran tentadoras, la tercera era diferente, sentía que era especial por alguna razón que desconocía.

Lentamente se fue acercando a la silla de madera hasta que finalmente se sentó, al cabo de un rato como nada pasaba, el aburrimiento se apoderó de él y junto al aburrimiento llegó el sueño, este se fue incrementando hasta que por fin el rey se durmió.

Cuando recuperó la conciencia, estaba en su trono de siempre con sus mascotas mirándolo fijamente, todo el mundo le miraba por lo que se levantó y se dió cuenta de que sabía qué hacer.

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