El sonido de las olas chocando contra la madera despertó al capitán. Lentamente se levantó tratando de resistir a la tentación de tirarse otra vez, de mucha ayuda le sirvió el distante crepitar de una vela, que debía ser apagada. Apenas pudo pararse, el capitán sintió que le costaba más de lo normal mantener el equilibrio y sintió una potente explosión fuera. Corrió fuera de su camarote y vio a la tormenta. No era una tormenta normal, era la peor tormenta que cualquier navegante podía encontrar nunca, verse de cara con esta tormenta significaba la muerte. El capitán empezó a gritar órdenes, a diestro y siniestro, olvidándose por completo de la soledad de su barco. La falta de tripulación no pareció importarle al capitán y se preparó para tomar el timón. Al llegar a el, todas sus órdenes habían sido acatadas, parecía como si el barco se hubiese preparado solo. Junto a su barco el capitán lucho con la tormenta por horas tratando de escapar y poder sobrevivir, pero en el momento que parecía que había una posibilidad de escapar, sucedio la peor pesadilla de cualquier navegante, el Kraken. La criatura se aferró al barco y empezó a subir lentamente sus tentáculos por todos lados, el capitán preparó el cañón más cercano que tenía y se preparó para disparar. Y cuando lo hizo, todos los cañones de dispararon al unisono. El Kraken al sentir como todas sus extremidades sufrían, arremetió contra la nave con todas sus fuerzas. El capitán trato de defender el barco por un tiempo, pero en un momento cuando todo parecía perdido y ya había aceptado morir junto a su barco, una cuerda lo agarro por la cintura y tiró de el hacía una barca. Desde la barca pudo ver como el Kraken sumergía lentamente su preciado barco, y justamente antes de rendir su cuerpo y mente a los placeres del sueño, le pareció ver como el barco le decía adiós con sus velas, mientras disparaba desesperadamente sus cañones contra la bestia.
Comments