Se re picó
- la bola
- 29 may 2020
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 30 may 2020
Ivan Lecina 5to 1ra TV
Martes 26 de Mayo. En C5N veo como la marcha que hubo ayer en Plaza de Mayo, protagonizada por gente blanca de clase media de Capital Federal, se manifiesta en contra de la cuarentena. Cuando entrevistan a uno de los manifestantes, dos de ellos terminan peleándose por sus distintas posiciones políticas, uno libertario y otro nacionalista. La contradicción en la que habían entrado me terminó resultando graciosa no solo porque ellos solitos terminaron de ponerse todavía más en ridículo de lo que ya estaban, sino ante la evidencia que esa marcha era un chiste, como las que hubo hace unas semanas en yankilandia (no tiene desperdicio ver un video de esas marchas): teorías sobre el 5g, anti-vacunas, nazis, espiritistas, en fin.

Concord, New Hampshire

Lansing, Michigan
El libertario, que hoy seguramente se enteró que Milei cobró el ATP (Programa de Asistencia al Trabajo), le pedía evidencias al nacionalista sobre su afirmación de que estábamos siendo reprimidos ante un nuevo orden mundial manejado por la CIA. Si los dejaban hablar un poco más capaz llegaban a la conclusión que China manejaba la CIA, quién sabe. Realmente no me paro de sorprender.
Pero el problema no es solo ese. ¿Gente en contra de cualquier cosa por cualquier razón hay siempre verdad? No es nada nuevo, todos alguna vez nos metimos en los comentarios de YouTube, o en Twitter para disfrutar alguna batalla digital. El problema es que a toda esta gente, le está dando la razón los medios hegemónicos de comunicación. Hoy Ricardo Lorenzetti (Ministro de la Corte Suprema de Justicia), apareció en la tele diciendo “hay un riesgo de autoritarismo”, y por todos los medios que hace un mes no le encontraban problemas a la cuarentena, empezaron a agitar que es la “cuarentena más larga del mundo”, y que la cuarentena dejó de ser un asunto sanitario hace rato y pasó a ser un “asunto político”, una mala palabra para Clarín. Por otro lado, hablan de la angustia de la gente por la cuarentena, y los aplausos a los médicos se reemplazaron por cacerolazos. Como si la existencia de la pandemia fuese una decisión política.
Mientras tanto, Susana Giménez con toda la impunidad del mundo, se toma un vuelo en un jet privado a Uruguay, al mismo tiempo que me entero que un oligarca pisó con su camioneta a un chico de dieciséis años y lo dejó desangrándose hasta morir, por intentar cazar un animal para comer. Una escena digna del siglo XIX, aunque en vez de caballo, camioneta. Ser pobre no es gratis.
La cosa está caldeada. El poder se disputa fuertemente entre Estado-Empresariado (como siempre) y hay muchas vidas en juego. Se empiezan a resquebrajar las grietas del convenio de la cuarentena, y esta vez viene más fuerte que lo que vimos hace unas semanas cuando se intentó legislar el impuesto a las grandes fortunas, que fue respondido una semana entera con una cobertura total sobre la “liberación de presos”. Como si fuera poco, los contagios comienzan a crecer exponencialmente, y nos acercamos al famoso pico, a dos semanas del invierno. El caos, en su máxima expresión, se avecina, y puede terminar en cualquier cosa. ¿Todo lo que puede pasar en un día no? ¡Qué cosa che! Y mientras se mezclaban estas ideas en la cabeza, no me paraba de sonar un segundo el estribillo de la canción que sacó Catriel hace unos días con Klan: “Se re picó, se re picó, se re picó”...
コメント