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Nuestro amo juega al esclavo

  • Foto del escritor: la bola
    la bola
  • 18 jun 2020
  • 5 Min. de lectura

Sebastián Kiperman

En boca de todes está lo que parece ser la primera gran decisión que marcará el rumbo económico del gobierno encabezado por Alberto Fernández. Desfila por todos lados desde canales de aire hasta portales de internet la noticia de la intervención de la empresa Vicentín, sin embargo, seguimos en el siglo XXI lo que convierte esta decisión en el puntapié perfecto para una seguidilla de noticias falsas y una muy extraña “empatía” por personas que históricamente sacaron ganancias aprovechándose del prójimo. La frase “Nuestro amo juega al esclavo” resuena en mi cabeza cada vez que en la televisión hacen referencia a este tema y los datos se transgiversan entre teorías conspirativas y futurología dichas por el conductor de turno. Esa misma frase resuena en mi cabeza cuando veo que es tendencia en Twitter o cuando incluso familiares míos repiten frases como “todos somos Vicentín”

Primero que nada, es importante explicar que carajo es ese Vicentín del que tanto se habla: Vicentín S.A.I.C es una empresa familiar oriunda de la ciudad de Avellaneda en Santa Fe. Esta es una de las empresas más grandes en la agroindustria argentina. Con plantas por toda la argentina en lugares como Santa Fe, Mendoza, Chaco, Formosa, Santiago del Estero y San Juan. Y si bien comenzó como una acopiadora de granos hoy en día produce productos como aceite, algodón, biodiesel, vinos, entre muchos otros. De todo lo que Vicentín produce un 95% va a la exportación, incluso posee un puerto propio sobre el rio Paraná. ¿Te acordes cuando en el colegio te hablaron del modelo agroexportador? Bueno ahí radica la importancia de esta empresa, de todos los dólares que ingresan a la Argentina un 10% son provenientes de las exportaciones de Vicentín. Lo que convierte a esta empresa en un jugador clave en el mercado agrícola, además la empresa posee una gran importancia a nivel regional ya que su modelo de negocio consistía (muy simplificadamente) en comprarle materias primas como granos a productores pequeños y medianos y en base a eso producir materias de exportación.

Vicentín fue una de las empresas que mas se benefició por la política impositiva del macrismo sin embargo entre el 8 y el 26 de noviembre el Banco Nación le otorgo 28 prestamos en tan solo 18 días a la empresa y en diciembre le otorgo un préstamo más el total es de 105,5 millones de dólares lo que en ese momento eran unos 18 mil millones de pesos. Sin embargo, el 5 de diciembre de 2019 (tan solo 5 días antes que Alberto Fernández asumiera la presidencia) la empresa se declaró en cesación de pagos por “estrés financiero” eso quiere decir que Vicentín no iba a pagar su deuda, ni con el Banco Nación, ni con el Banco de la Provincia de Buenos Aires, ni con los proveedores, ni con nadie. La plata de los prestamos millonarios “desapareció”



A raíz de esto Vicentín vendió un 16% de sus acciones a la empresa Glencore Agriculture, la cual es una de las empresas más grandes del mundo en tanto a importación y exportación de productos primarios. Es entonces que el gobierno de Alberto Fernández se encontraba en una situación muy complicada ya que una empresa de gran impacto para la recaudación del estado nacional, para la economía regional y estratégica en el mercado de granos iba a pasar de capitales nacionales a estar en manos de una de las empresas multinacionales más grandes y poderosas del mundo. Y no solamente eso, sino que uno de los motivos que llevó a esta situación fueron los préstamos que el banco nación otorgó a tan solo días que la empresa declarase le cese de pagos lo cual va totalmente en contra de la política de cualquier banco.

Todo esto concluyó en que el 8 de junio el presidente Alberto Fernández en una conferencia de prensa (en la cual se encontraban el ministro de desarrollo productivo Matías Kulfas y la senadora por Mendoza Anabel Fernández Sagasti) anunciara la intervención del grupo Vicentín. Luego el ministro Kulfas explicó que se envió un proyecto de expropiación al congreso para que el estado se haga del 51% de la empresa. También se llamó a un concurso de acreedores y la empresa pararía a ser parte de YPF Agro.

Muy rápidamente los medios hicieron eco de la noticia, absolutamente todos los canales de televisión y todos los portales de internet comenzaron a sacar cientos de noticias sobre la “expropiación de Vicentín” y es justamente ahí cuando todo se empezó a transgiversar. Los mismo que callaron cuando criminalmente esta empresa y el presidente del banco nación defraudaron al estado ahora la defienden y dicen que “es cuestión de la justicia” Incluso muchos conductores de noticieros sacaban titulares como “ya somos Venezuela” o “El chavismo de cristina” los cuales únicamente hacen referencia a su descarada y grotesca intención de manipular a la gente. Sin embargo, lo que más ruido me hizo fue una frase que vi rebotando por muchos lugares: “Todos somos el campo. Todos somos Vicentín”

¿Todos somos Vicentín? Sí efectivamente es así pareciera que ni yo ni la empresa nos enteramos, sobre todo la empresa que robó y fugó millones de dólares, qué dejó cientos de proveedores sin pagarles, no nos olvidemos cuando hablamos de Vicentín hablamos de la misma empresa que en 1976 fue responsable de la desaparición de 22 trabajadores y es la misma empresa que en los 90 mudó su planta aceitera a rosario dejando miles de trabajadores en la calle. Hay una cosa que es clara, a Vicentín no le importan los trabajadores ni los que son directamente contratados ni los que le venden su producción, así que ya es momento de terminar con ese discurso idiota de todos somos esto o todos somos lo otro ya lo decía el indio: “nuestro amo juega al esclavo”

En esta época y en este momento en específico las distintas realidades parecen cada vez más ajenas a la propia, la gran mayoría de la población se quedan con el discurso que les venden en la televisión y cada vez se vuelve más difícil luchar en contra de la desinformación. En un momento en donde los esquemas que regían en el mundo parecen desplomarse ¿vamos a seguir pasando de largo discursos que defienden empresarios mega millonarios? ¿vamos a dejar todo como estaba? ¿Vamos a seguir produciendo alimentos para 440 millones de personas y seguir teniendo casi la mitad de la población con hambre? ¿Vamos a dejar que las meterías primas del territorio nacional sean arrasadas para que empresas de otros países produzcan y luego se lleven las riquezas o por fin vamos a tomar la decisión política de construir un sistema productivo acorde a las necesidades de las personas?


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